Imagen del videojuego Space Invaders

Los videojuegos: más allá del entretenimiento

Mucho más que ocio

Es un día cualquiera, te lo has pasado entero trabajando o estudiando sin parar de pensar ni un segundo en ese giro de guión que te ha dejado sin palabras o en cómo acceder a una zona oculta que se resiste a dejarse ver. Has estado maquinando cómo combinar equipo y habilidades para derrotar a ese jefe que se te ha atragantado, o deseando comentar con tus colegas las novedades de la semana y a qué que estáis jugando esos días.

El estreno de una película, el álbum nuevo de tu grupo favorito, el último libro de una saga, … La vida muchas veces se resume en eso: ilusión. Por los momentos que están por venir y por revivir los que ya han pasado. También en compartirlo, en las emociones, en sentir y en aquello que nos transmite algo. Quizás no hay demasiadas cosas que lo hagan, pero las que lo hacen lo son todo.

La cultura y los videojuegos como forma de expresión

Por eso el ocio y la cultura son tan importantes, en todas sus formas de expresión. Arte, literatura, cine, teatro, música, … y sí, videojuegos. Una obra cultural es un reflejo de la idea de su autor o autora, un pensamiento plasmado, la visión de un lugar, una crítica social, una visión creativa, la representación de una fantasía, … En definitiva, lo que quiera ser.

Pero también es lo que hace sentir al lector, oyente o consumidor. Más allá de la famosa intención autoral y lo que ésta intenta contar, el cometido de una obra es también lo que transmite a cada persona. Pasa a ser bidireccional, con infinitas posibilidades e interpretaciones.

Aquí somos de los que nos quedamos mirando a la nada cuando salen los créditos finales. Recapitulando sobre lo vivido, los lugares que visitamos y los personajes que nos han acompañado durante todo el camino. Ese vacío indescriptible porque es algo que ya está, ya ha ocurrido y ha sido maravilloso, pero que no será posible volver a vivir por primera vez. Llegado ese punto, yo siempre trato de autoconvencerme para «no llorar porque terminó, sino sonreír porque sucedió». Son momentos que se quedan grabados, que pueden marcar y llevar a muchas personas a reflexiones vitales, personales o incluso filosóficas.

Puede ser una vía de escape, una historia que emocione o que plantee dilemas morales, unos personajes o valores con los que identificarse. Tal vez algo que evoque a la nostalgia, que recuerde a un ser querido, que enriquezca, eduque y nutra, que transporte a otro mundo o época, o que simple y llanamente divierta. Todo esto y mucho más es lo que pueden aportar los videojuegos.

Sin pretender irme por las ramas, creía que una presentación debe estar a la altura y qué mejor manera que intentar reflejar lo que supone para mí este medio en particular y la cultura en general: ¿ocio? Sí, pero también mucho más que eso. De ahí sale este proyecto: Meigabit.

Una carta de presentación

La web nace como un lugar en el que compartir vivencias, impresiones y experiencias de una pasión como los videojuegos, esos que nos han dado tantos momentos con amigos, familiares o con nosotros mismos, tantas historias y emociones. Queríamos un altavoz, un canal desde el que reivindicar el medio, comentar, recomendar, opinar y alabar las buenas noticias o aquello que consideremos que se ha hecho bien. Pero también desde el que dar nuestro humilde punto de vista de lo que nos parezca mejorable.

En los tiempos que corren por desgracia esto último está a la orden del día, con subidas de precio injustificadas en mitad de generación, abusos al consumidor, despidos recurrentes, o una guerra a tumba abierta contra el formato físico. Pero la rueda no para y siempre hay lugar para ese motor que mueve el mundo: la ilusión.

Eventos en los que se puede anunciar una nueva entrega de sagas legendarias, pequeños estudios con cantidades industriales de creatividad sorprendiendo año tras año con brillantes títulos independientes, o incluso esa nostalgia que siempre encontraremos en juegos retro, remásteres o remakes (porque sí, todo en exceso es malo hasta que sale una versión remasterizada del juego al que hemos echado docenas de horas en nuestra adolescencia).

Desde aquí intentaremos poner nuestro granito de arena y alzar la voz en defensa de lo que supone este medio: una pasión, un hobbie, pero también arte, cultura e incluso un trabajo para muchas personas. Un medio de todos y para todos que debe perdurar en el tiempo y seguir dándonos tanto. Con esta idea os damos la bienvenida al que será nuestro humilde rincón.

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