
Sega venía de unos años complicados tras una Saturn que se había estrellado comercialmente, viéndose sobrepasada por la irrupción de Sony Playstation y por una Nintendo que seguía dominando el mercado. En este contexto sale al mercado Dreamcast, en 1998, dos años después de la histórica Nintendo 64. Suponía el salto a la sexta generación de consolas.
La compañía atravesaba problemas financieros y la máquina, con procesador principal de 32 bits y un coprocesador de 128, fue desarrollada tratando de contener los costes. Salió a un precio competitivo, con el reclamo de una nueva entrega de Sonic (Sonic Adventure, la primera en 3D del erizo) y enfocó una fuerte campaña de marketing en occidente, tratando de recuperar la cuota de mercado que había perdido con Saturn. Su lanzamiento fue relativamente exitoso en estas regiones, pero con el anuncio de Playstation 2 en 1999 sus ventas se estancarían, terminando de desplomarse con el lanzamiento de la consola de Sony en el año 2000, que venía de una enorme popularidad con Playstation, proponía un mayor salto en lo técnico y que contaba con una mayor confianza de los desarrolladores de videojuegos. Sega seguía acumulando pérdidas y llegó a la conclusión de que el mercado del hardware había dejado de ser rentable para ella.
Dreamcast es considerada hoy una gran consola, con títulos legendarios como Soulcalibur, conexión a internet y un intento de construir un entorno para jugar online con Sega.net. Pero el contexto, competencia y sucesión de fracasos comerciales fueron insostenibles para la compañía japonesa. Así, llegaba un cambio de ciclo para la que había sido una de las referentes en la fabricación de hardware de la última década, Dreamcast sería la quinta y última videoconsola de sobremesa de Sega, que a partir de 2001 cambiaría su estructura y modelo de negocio para convertirse en editora y desarrolladora independiente, posición en la que se mantiene actualmente.










