Microsoft, que estaba ya consolidada como una de las empresas referentes en tecnología y computación, se introdujo en el mercado de los videojuegos en 2001 con la creación de la marca XBOX. Bajo este nombre lanzaría su primera consola de sobremesa y la primera norteamericana desde la Atari Jaguar de 2003.
Entraba así en un sector en el que Nintendo era la gran referente, en el que Sony PlayStation había irrumpido con fuerza y con una Sega que todavía comercializaba consolas. XBOX compitió con GameCube, PS2 y Dreamcast. El sistema trataba de aprovechar la experiencia de Microsoft en computadoras, por lo que su arquitectura era similar a la de un PC, facilitando a las desarrolladoras la adaptación de juegos de ordenador, lo que ayudó a constituir un amplio catálogo.
La consola tenía un procesador potente y fue la primera en incorporar un disco duro interno. También disponía de puerto ethernet y un ecosistema de juego online, siendo XBOX de las primeras en introducirse en el juego en línea. Todo ello, unido a la creación de importantes IPs como Halo, hizo que tuviera bastante popularidad en su irrupción en la industria, especialmente en Estados Unidos, donde copó rápidamente buena parte de la cuota de mercado. Superó en ventas a GameCube y Dreamcast y sería el primer paso de una XBOX que se acabaría consolidando como una de las grandes referentes del sector a lo largo del siglo XXI.

